| Asunto: | [Foro-CEJA] Juicio acusatorio y oral | | Fecha: | Miercoles, 26 de Junio, 2002 09:53:54 (-0600) | | Autor: | Carlos Rafael Urquilla Bonilla <carlosrafael @........com>
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Amigos y amigas. Tal discusión me parece que no se ha desarrollado
calaramente con todas sus matizaciones. De inicio, debe decir que estoy
totalmente de acuerdo con Mary Beloff (Espero que te acuerdes de mí en
El Salvador, y mil saludos de parte de Xenia). Simplemente, si el fiscal
ve su caso desfallecer por falta de pruebas o argumentos lógica y
razonablemente sostenibles, debe (no sólo podría, en mi interpretación)
pedir la absolución. Más allá de las argumentaciones de carácter
estrictamente formal sobre el deber ser de un ministerio público en el
esquema acusatorio, hay que tener presente que para que cumpla
adecuadamente su rol no sólo tiene que sentirse el abogado de la víctima
(que no creo que lo tenga que ser, en realidad, él defiende o intenta
defender un esquema de legalidad), y por lo tanto, debe posibilitar una
solución jurídicamente imparcial del caso, por supuesto que la decisión
es del juez, no del fiscal. Claramente que un fiscal así podría creerse
una especie de juez, como alguien lo ha señalado; pero pensemos en lo
contrario, un fiscal que se crea el abogado de la víctima, y que además
tiene el monopolio de investigación, dirigiéndola, además de ser un
desequilibrio, es un verdadero atentado al equilibrio de poder en el
Estado, y en perjuicio obvio de los ciudadanos. Lo pongo de esta manera:
Si la mentalidad del fiscal es la de ser abogado de la víctima, hará
todo lo posible por ganar su caso, y en eso podemos llegar a un riesgo
lamentable, que en muchos casos pueda hacer cualquier cosa para
lograrlo. No estoy exagerando, pero estas cosas se dan en la práctica, y
todos lo sabemos. Por otra parte, el problema que también hay que tener
presente, y que es político y de imagen del MP, es cómo medir su
efectividad. Me trato de poner en los zapatos de un titular del MP que
en sus casos pide absolución, sería muy criticable sin lugar a dudas.
Justamente en El Salvador se está viviendo un caso así. La Policía hace
un escandaloso operativo antidrogas y captura a 15 jóvenes que estaban
en una fiesta, la Fiscalía General de la República requiere la
instrucción, y la gente detenida. El caso ha sido tan insostenible que
el propio Director de la Policía ha indicado que ellos siempre creyeron
que al menos 11 de los 15 jóvenes no tenían que haber sido encausados; a
estas alturas, cómo podría el Fiscal pedir sobreseimiento para ellos,
sería una tormenta de críticas muy duras para él. Yo preferiría,
trabajar e incidir en un MP que sin creerse Juez trate de ser bastante
imparcial en la interpretación de la ley, y que el sistema político
entienda que un Fiscal no es efectivo por acusar y ganar casos, y que
por el contrario sí es efectivo llevando a acusación y ganando sólo los
casos bien investigados, y no los casos que sólo cumplen una labor
publicitaria o de imagen, para dar la impresión que se hace algo. El
problema también nos hace trabajar la reforma en la totalidad del
sistema político. El modelo de juicio penal no es un asunto exclusivo
del poder judicial, esa es sólo la punta del témpano; en el fondo, es
reflejo de un sistema político, y ahí hay que enfocar los esfuerzos de
la reforma.
Carlos Rafael Urquilla Bonilla
Asesor del Despacho de la Señora Procuradora
para la Defensa de los Derechos Humanos, PDDH
crurquillab@hotmail.com
carlosrafael@urquilla.com
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