| Asunto: | [Foro-CEJA] Resolucion de conflictos penales | | Fecha: | Miercoles, 26 de Junio, 2002 12:51:07 (+0100) | | Autor: | Alfredo Perez Galimbertti <apgalimberti @.............ar>
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Ignacio Castillo Val ha traído, entre muchos, el tema de la formación de
los operadores. No hay sistema de pueda funcionar según su norma si ésta no
está internalizada por aquellos que la operan, y los ciudadanos de los
países de América Latina de esto sabemos demasiado; hemos hecho una
constitución liberal tras otra pero seguimos creciendo bajo la mano del rey.
En Argentina la discusión sobre la puesta en marcha del jurado lleva 150
años, y el argumento "ad hominem" sigue prevaleciendo, aunque se disimule:
¿cómo vamos a confiar en el juicio de gente inculta, sometida a la
televisión y al fútbol, se dice, sobre el criterio de los magistrados
instruidos en derecho? Pareciera que los jueces no ven televisión.
Lo cierto es que para una sociedad estructurada de modo autoritario, es
funcional un modelo de justicia paternal donde el juez, suma de la
sabiduría, carga con el deber de discernir la verdad. Esto es muy
conveniente para disimular la pobreza del entrenamiento en litigación que
padece nuestra profesión, donde los estudiantes se gradúan -y habilitan
profesionalmente- recitando retazos de teoría. Y es también muy aceptable
para una sociedad que no participa, y espera que las decisiones que
construyen todos los días su presente y su futuro las tomen otros, y
acierten.
Los juicios orales son muy buenos para que la población controle a sus
jueces y abogados, y sepa a qué atenerse con su conducta -es decir, qué
conductas, según los jueces, merecen castigo-pweo no producen cambios
estructurales en la sociedad; ni siquiera puede pensarase que eliminarán la
corrupción.
El estado de derecho es algo que se debe construir a diario, y depende en
gran medida de que los operadores judiciales asuman cada vez mejor su rol.
El de los jueces, decidiendo conflictos, ponderando los intereses en juego y
los mandatos de la Constitución, es tan importante que apena ver cómo siguen
mal entretenidos haciendo el trabajo de los fiscales -y a veces el de los
defensores-, como cuenta Patricia Coppola de Córdoba, panorama que se repite
a lo largo del país. Esta es una actitud que nuevas normas no cambiarán, si
no corre pareja una reflexión personal profunda, y un interés ciudadano
sostenido.
Alfredo Pérez Galimberti (Chubut, Argentina)
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